Tengo que admitir que soy un fanático de las lecturas motivadoras que despiertan lo mejor de uno en unas pocas líneas… Navegando por la red me encontré con una que, además de dejar un fuerte mensaje/moraleja, contiene una dosis de humor que la hacen aún más especial. Sin más preámbulos aquí va:
Premio o castigo?
Había una vez un muy acaudalado empresario quien, en el día de su cumpleaños, invitó a todos sus empleados a su mejor propiedad.
En el medio de la fiesta, le mostró a los invitados los alrededores de la piscina que estaba llena de hambrientos cocodrilos del Nilo. Y, parado en uno de los extremos de la alberca, anunció que a aquella persona que nade desde un extremo de la piscina al otro le regalaría la propiedad y lo convertirá en el socio más importante de su empresa. Aunque hubo un murmullo extendido de sorpresa y admiración, al cabo de un rato parecía que nadie iba a aventurarse en la odisea.
De repente, a sus espaldas, escucha un chapuzón y al voltear observa como uno de sus empleados se bate con toda su furia y desesperación contra la masa de cocodrilos que, inmediatamente, salieron a darle alcance. Patadas, puños, mordiscos, torniquetes, de todo contra los amenazantes lagartos. Pasados unos angustiantes minutos, que para algunos parecieron siglos, el joven empleado, con la ropa desgarrada y el cuerpo todo rasguñado, pero, en general…, ¡ ileso!, consigue salir en el otro extremo de la piscina. Vaya que hazaña.
El acaudalado empresario, visiblemente emocionado, se acerca al joven y le exclama que lo que ha logrado es extraordinario y que con mucho gusto le daría la casa. A lo que el joven contestó que no quería la casa. El empresario replica entonces que se sentirá orgulloso de tenerlo en la empresa como socio. A lo que el joven rechaza diciendo que tampoco quiere ser socio de la empresa. ¿Qué es entonces lo que quieres? alcanzó a pronunciar el empresario sorprendido. A lo que el joven respondió:
-Lo único que quiero es saber quién fue el “@#?¿*+” que me empujó al agua…
Moralejas:
1. No siempre podemos imaginar de lo que somos capaces
2. Con frecuencia es sólo en una situación extrema cuando lo mejor de nosotros sale a relucir, y …
3. A veces hace falta un “@#?¿*+” que nos empuje al agua para saber hasta dónde podemos llegar.
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